Poder blando

El poder blando (soft power) es la capacidad de un país para conseguir lo que quiere mediante la atracción y la persuasión, en lugar de la coacción o el pago. El concepto lo formuló el politólogo estadounidense Joseph Nye en 1990 y se opone al poder duro, basado en la fuerza militar y la presión económica.

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Atraer en lugar de obligar

Nye presentó la idea en su libro Bound to Lead (1990), dentro del debate sobre el supuesto declive de Estados Unidos, y la desarrolló en Soft Power (2004). La definió como la capacidad de obtener lo que se quiere por atracción y no por coerción. El poder duro, en cambio, actúa mediante amenazas o incentivos: el palo y la zanahoria.

De qué depende

Nye señaló tres fuentes principales: la cultura de un país, sus valores políticos y su política exterior, en la medida en que otros las consideren atractivas o legítimas. Suelen citarse como instrumentos los intercambios culturales, la enseñanza de la lengua, la industria del entretenimiento y la organización de grandes eventos deportivos.

Límites del concepto

El poder blando es difícil de medir, y sus efectos dependen de cómo lo perciba cada público. En 2017, un informe del National Endowment for Democracy propuso el término «poder agudo» (sharp power) para describir campañas de influencia que, según sus autores, no buscan atraer sino manipular o distorsionar la información que llega a otros países. Nye defendió más adelante el «poder inteligente», que combina ambas formas de poder.

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Fuentes